Holisss, tanto tiempo de no estar por acá; varios workshops, charlas, certifícarme en Programación Neurolingüística, sesiones de consultoría de imagen, coaching y de PNL, mi cumpleaños, lance mi programa digital QUE AMOOO con locura, cierre de instagram en pleno lanzamiento… uff! Si que pasan cosas en cuatro meses.
Esta segunda pausa forzada en redes me ha invitado a mirar más profundo. Cuando una plataforma se apaga sin previo aviso, no solo se detiene la publicación de contenido, también se abre un espacio para preguntarme qué me deja el silencio, qué partes de mí se acomodan y cuáles se inquietan. He podido observar cuánto dependemos, muchas veces sin darnos cuenta, de un canal que no nos pertenece, y cómo esta experiencia me recuerda la importancia de construir desde un lugar más consciente, más propio y más sostenible. Las redes sociales son una herramienta, no el cimiento. Esta pausa me está enseñando a volver a lo esencial, a reafirmar que mi voz, mi mensaje y mi propósito existen más allá de una aplicación y de un algoritmo.
Lo más increíble de todo ha sido ver cómo la comunidad se manifestó. Personas preguntando por mí, escribiéndome por distintos medios, buscando la forma de llegar, de saber si estaba bien, de sostener el vínculo. Gracias por no soltar, por cruzar plataformas, por llegar hasta este hogar que es la web, por recordarme que lo que hemos construido es real y va más allá de una red social. Quiero decirles que estoy bien, que esta pausa no me encuentra sola: estoy sostenida por mi familia, amigos y profundamente acompañada por ustedes, la comunidad. Gracias por estar, por buscarme y por demostrar que el lazo que nos une no depende de una cuenta activa, sino de una conexión genuina.
Un abrazo,
Jessi.







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